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Hoy os presentamos a 'los otros ocupantes' de nuestras cajas nido para el control biológico del topillo campesino

Un milano negro reposa sobre un nidal de lechuza en Capillas (Palencia).

En el Proyecto de Control Biológico del Topillo Campesino de GREFA trabajamos con tres tipos de cajas nido diseñadas expresamente para sus especies objetivo: la lechuza, el cernícalo vulgar y el mochuelo. Sin embargo, a veces nos encontramos otras especies ocupando los nidales y a lo largo de años de recorrido de este proyecto hemos visto cosas muy curiosas que queremos compartir con vosotros.

Empecemos con un par de especies que se han presentado puntualmente en las cajas nido, que también contribuyen al control biológico como depredadores del topillo. Una es el cernícalo primilla que, por su pequeño tamaño, se ha metido en algunas de las cajas de mochuelo, y la otra el diminuto autillo europeo, con el que nos encanta reencontrarnos y que en 2020 ha llegado a ocupar y criar en tres nidos en Cuenca de Campos (Valladolid), uno de los municipios de Castilla y León donde trabajamos, lo que supone un récord en nuestro proyecto.

Las cajas nido para pequeñas rapaces depredadoras de topillos que utilizamos van colocadas en lo alto de postes, ya que los campos de labor castellanos están desprovistos de árboles, arbustos y otros refugios naturales. Estos elementos son también un reclamo muy atractivo para otras especies no objetivo (no depredadoras de topillo), que también buscan un lugar para anidar.

Las más habituales en las cajas pequeñas de mochuelo son los estorninos y gorriones, que las tapizan muy meticulosamente con todo tipo de plumas y briznas de hierba. En el ya pasado año 2020 se encontraron también varias cajas de mochuelo y una de lechuza ocupadas por lirón careto, especie que se hace una cama-bola con hierba seca. Las cajas nido de cernícalo, de diseño abierto tipo balcón, son del gusto de las cornejas, que forran el interior con palitos y, lamentablemente, con gran cantidad de restos de cuerdas plásticas de alpaca, con las que ponen en serio peligro la integridad de sus propios pollos. En cuanto a las cajas nido de lechuza, anidan grajillas, palomas y enjambres de abejas que construyen verdaderas colmenas dentro.

Autillo con sus polluelos en una caja nido de mochuelo en Cuenca de Campos (Valladolid).

Atalayas para diversas rapaces

Hay otras aves rapaces que usan las cajas nido como posaderos, para descansar y otear a su alrededor en busca de presas en un entorno en el que les resulta difícil encontrar “atalayas” que no sean postes telefónicos junto a las carreteras o torres eléctricas, con los peligros que ello conlleva. Los escribanos trigueros también se aprovechan a menudo de esas atalayas para proyectar su canto lo más lejos posible vigilando los confines de su territorio.

Una corneja empolla a sus neonatos en una caja nido en San Martín de Valderaduey (Zamora).

Dos años algo diferentes

Cabría la posibilidad de pensar que esta ocupación por parte de especies no objetivo en el control biológico del topillo supone un fracaso o una competencia que le resta efectividad al proyecto. Sin embargo, la incidencia de este tipo de ocupaciones es muy baja en proporción y parece depender en gran medida de la zona y, sobre todo, del año.

En el año 2019, con gran presencia de topillo campesino en la comarca de Tierra de Campos y ocupaciones de especies objetivo mayores del 90%, apenas había ocupación por parte de estas otras especies (y si la había, era muy puntual). La mayor competencia por los nidos se dio precisamente entre cernícalos y lechuzas, ambas especies objetivo de nuestro proyecto, a los que en un año de gran productividad parecían quedarles escasos los nidales.

Sin embargo, en el año 2020 la ocupación general ha sido más baja, aún menor la de reproductores, y la alimentación más variada, ante una presencia de topillo poco remarcable. Quizá por este motivo, varias cajas han sido fácilmente ocupadas por palomas, por ejemplo. Si hubieran estado previamente ocupadas por una rapaz o de haberla necesitado esta, probablemente habría expulsado a los inquilinos y no se habrían dado tantos casos de ocupación por paloma.

Huevo de lechuza junto a huevo de córvido en un nidal, en Frechilla (Palencia). De esta caja salió una lechuza, que además tenía acumulados varios topillos, como se ve en la fotografía. Por lo tanto, se puede deducir que encontró la caja con el huevo de córvido abandonado o bien expulsó a su competidor

Ecosistema demasiado simplificado

El hecho de que tantas especies, tan diferentes entre sí, aniden o se refugien en un poste de cinco metros de altura con una caja de madera encima, que es el modelo que utilizamos, también implica que básicamente no tienen en su entorno natural suficientes alternativas (o ninguna incluso). Es un hecho que no habla tanto de “usurpación” de cajas nido, sino de la necesidad de actuar en otros ámbitos para recuperar un ecosistema en exceso simplificado y desprovisto de elementos naturales.

Caja de lechuza ocupada por abejas en Osorno (Palencia). El enjambre parecía moribundo al final del invierno, pero la caja fue reocupada por abejas entre la primera y la segunda revisión y la colmena se reactivó.

Nido de corneja asentado sobre una caja nido de lechuza en Villarramiel (Palencia).

Urraca sobre una caja nido ocupada por una paciente lechuza, en Boada de Campos (Palencia).

Un águila real usa el poste de un nidal de lechuza como posadero en Osorno (Palencia).

YA FUE NOTICIA

Control biológico del topillo campesino: balance de resultados en 2020 y punto y seguido en nuestra colaboración con el Miteco
https://www.grefa.org/component/content/article/95-proyectos/servivios-ambientales/control-biologico-del-topillo-campesino/noticias-control-biologico-del-topillo-campesino/3667-control-biologico-del-topillo-campesino-balance-del-ano-y-punto-y-seguido-en-nuestra-colaboracion-con-el-miteco

Diez años de nuestro proyecto de control biológico del topillo
https://www.grefa.org/component/content/article/95-proyectos/servivios-ambientales/control-biologico-del-topillo-campesino/noticias-control-biologico-del-topillo-campesino/3557-diez-anos-de-nuestro-proyecto-de-control-biologico-del-topillo

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Acerca de GREFA

GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro, que nace en 1981 como asociación para el estudio y conservación de la naturaleza. Está formado por personas sensibles a ciertas actividades humanas que provocan el deterioro y la destrucción de parte de nuestro entorno natural.

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