Momento del levantamiento del cadáver de águila de Bonelli por Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid en marzo de 2023.
Momento del levantamiento del cadáver de águila de Bonelli por Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid en marzo de 2023.

"Cenicienta", "Alpujarra", "Ampaner", "Hiedra", "Cofio"... Son algunos de los nombres de las casi treinta águilas de Bonelli a las que seguíamos por GPS y que murieron durante 2023. Doce eran ejemplares de la Comunidad de Madrid, donde estamos trabajando intensamente para recuperar a la especie, y los dieciséis restantes de otros territorios con proyectos similares en los que también participamos. Es una mortandad que nos preocupa, pero queremos quedarnos con las señales positivas que indican la recuperación de la especie.

Además de las doce bajas de ejemplares procedentes de la Comunidad de Madrid, el resto de las águilas de Bonelli o perdiceras con GPS halladas muertas venían de Aragón (siete), Andalucía (cuatro), Cerdeña (cuatro) y Álava (una). Aunque sus procedencias son las indicadas, estas muertes se han producido en diferentes puntos del territorio peninsular. Son muchos 28 cadáveres, demasiados para una especie como el águila de Bonelli, que ya de por sí cuenta con muy pocos efectivos y donde cada pérdida es una tragedia. Pero un análisis un poco más a fondo arroja también señales esperanzadoras.

Quizás la más importante sea la confirmación de que la intensa labor contra la muerte de aves por electrocución comienza a dar sus frutos y estamos en el buen camino para doblarle la mano a esa espantosa lacra. Como bien es sabido, las descargas sufridas en apoyos eléctricos peligrosos son la primera causa de mortalidad para la mayoría de rapaces y muy en especial para el águila de Bonelli. De hecho, de los 28 ejemplares seguidos por GPS que murieron el año pasado, al menos siete perdieron la vida electrocutados.

Pero por fin, en las conclusiones del Congreso Final del proyecto AQUILA a-LIFE en septiembre de 2022, pudimos anunciar una disminución en el porcentaje de muertes de águila de Bonelli por electrocución (que pasó del 49% antes del inicio del proyecto al 41% a su finalización). La siguiente figura refleja esta tendencia:

mortalidad bonellis

La siguiente figura indica en qué medida afectan las diferentes causas de mortalidad en las águilas de Bonelli a las que seguimos gracias a sus emisores GPS desde la finalización del proyecto AQUILA a-LIFE (octubre 2022) hasta el pasado 31 de diciembre:

mortalidad bonellis

Las electrocuciones van a menos

El número de muertes por electrocución de águila de Bonelli continúa en la actualidad con una constante tendencia a la baja, siendo esa reducción más acusada si nos ceñimos a la zona centro peninsular, donde precisamente GREFA se ha volcado para lograr la mejora de tendidos eléctricos y la eliminación de "puntos negros". Así pues, el esfuerzo sirve y eso nos reafirma para continuar en la línea de trabajo que llevamos, tanto en la Comunidad de Madrid como en el resto de zonas donde impulsamos o colaboramos en la recuperación del águila de Bonelli (Aragón, Andalucía, Álava, Cerdeña, Mallorca y Navarra).

Muchas peleas territoriales

Otro motivo para el optimismo es que en la Comunidad de Madrid 2023 resultó un año extremadamente complicado por el gran número de peleas territoriales entre águilas de Bonelli que tuvimos y por los reiterados intentos de reemplazo que hubo en varias de las parejas reproductoras, lo que en los casos más extremos llevó a la muerte de algunos de los ejemplares involucrados. ¿Cómo podemos considerar eso algo positivo?

Pues por la sencilla razón de que una región como la madrileña, en la que hace sólo diez años la especie estaba al borde de la extinción tiene ahora diez territorios consolidados, otras dos nuevas parejas en formación y además cuenta con individuos flotantes suficientes como para que quieran ocupar el lugar de los que ya están emparejados. Con lo cual esto empieza a tener todo el aspecto de una población en vías de poder considerarse asentada y viable.

Además, muchas de esas peleas ocurridas a principios de 2023 se produjeron por existir hembras reproductoras solteras y sin embargo ningún macho disponible, lo que en plena época de celo llevó a algunas de ellas a comportarse de forma muy agresiva para tratar de conseguir compañero. Pero por fortuna en 2024 ese desequilibrio entre sexos en gran medida se ha corregido y los jóvenes machos parecen estar atrayendo y "neutralizando" a algunas de las hembras que la temporada pasada se mostraron más belicosas.

Por lo tanto tenemos más ejemplares sobrevivientes, más parejas formadas y más reemplazos disponibles para eventuales sustituciones, todo parece encarrilado hacia una dinámica que va alejando al águila de Bonelli de su posible desaparición en la zona centro. Lo dicho: tenemos muy presente la alta mortalidad de la especie pero vemos su futuro con esperanza.

Un claro ejemplo de las peleas y rotaciones sufridas en 2023 en varios de los territorios madrileños de águila de Bonelli lo forman estas cuatro imágenes de fototrampeo con el macho "Alcaudete" en su nido acompañado sucesivamente por las hembras "Aulaga" (noviembre de 2022), "Cueva" (enero de 2023), "Canaleja" (febrero de 2023) y "Noria" (abril de 2023), con la que continúa formando pareja actualmente.Un claro ejemplo de las peleas y rotaciones sufridas en 2023 en varios de los territorios madrileños de águila de Bonelli lo forman estas cuatro imágenes de fototrampeo con el macho "Alcaudete" en su nido acompañado sucesivamente por las hembras "Aulaga" (noviembre de 2022), "Cueva" (enero de 2023), "Canaleja" (febrero de 2023) y "Noria" (abril de 2023), con la que continúa formando pareja actualmente.

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