GREFA ha participado en la IV Conferencia Internacional sobre Translocaciones de Conservación (ICTC 2026), celebrada en Edimburgo, donde ha presentado el balance de sus 45 años de trayectoria y los últimos avances del Proyecto Pigargo. El encuentro ha permitido conocer de primera mano el proceso de reintroducción del pigargo europeo en Escocia e Inglaterra y extraer aprendizajes de cara al futuro de la especie en España.
De izquierda a derecha: Helena Navalpotro (Centro Tecnológico Forestal de Cataluña), Enrique Murciano (Coordinador Proyecto Pigargo GREFA), Gerard Bota (CTFC) y Rosa López (Wildflow & Wetlands Trust).
Edimburgo acogió del 7 al 9 de septiembre la cuarta edición de la ICTC 2026, el congreso de referencia en este campo de la conservación. Las translocaciones de conservación consisten en el traslado deliberado de animales o plantas de un lugar a otro con un objetivo definido: reintroducir una especie en un territorio del que desapareció, reforzar poblaciones al borde de la extinción o establecer nuevos núcleos en zonas que ofrezcan mejores garantías de supervivencia. Organizada por la Universidad de Edimburgo, junto a NatureScot y otras instituciones científicas escocesas, la conferencia reunió a biólogos, veterinarios, botánicos y gestores llegados de todo el mundo, con 174 presentaciones sobre proyectos en curso.
45 años trabajando por la conservación
GREFA fue una de las organizaciones con mayor presencia en el programa, con dos charlas que despertaron un notable interés entre los asistentes. La primera sirvió para hacer balance de los 45 años de trayectoria de la entidad, exponiendo cómo su trabajo se sostiene sobre cuatro pilares que funcionan de manera interconectada: el hospital veterinario, donde se atiende y recupera fauna silvestre; el centro de cría en cautividad, clave para reforzar poblaciones en riesgo; el trabajo de campo, donde se ejecutan y monitorizan los proyectos sobre el terreno; y la educación ambiental, imprescindible para que la conservación cale más allá del ámbito técnico.
Sobre esta base se presentó un amplio abanico de proyectos en marcha, desde los trabajos entorno al águila de Bonelli, pasando por el Proyecto Monachus y el control biológico del topillo campesino, la participación en el LIFE SOS Pygargus y las actuaciones dirigidas al milano real, el alimoche y el cernícalo primilla; un repaso que dejó patente la diversidad de frentes en los que trabaja nuestra organización.
Charla sobre el balance de los 45 años de trabajo de GREFA por la conservación.
El reto de la reintroducción del Pigargo
La segunda charla dejó a un lado la panorámica general para centrarse en uno de los proyectos más ambiciosos de GREFA: la reintroducción del pigargo europeo en España. Aquí el foco estuvo en los resultados y acciones llevadas a cabo, donde los datos hablaron por sí solos: una supervivencia del 70%, cinco parejas ya establecidas —dos de ellas reproductoras— y, como hito más celebrado, el nacimiento de tres pollos en libertad durante 2026, cuatro desde que empezó el proyecto. Son datos que confirman la buena adaptación de la especie al territorio y que reflejan el buen rumbo del proyecto tras años de trabajo.
El congreso también contó con una ponencia sobre el proyecto de reintroducción del pigargo europeo en Inglaterra, impulsado por la Roy Dennis Wildlife Foundation y presentado por Zoe Smith, que aportó igualmente datos esperanzadores para la especie. Se expusieron las nuevas liberaciones en Exmoor, la nueva ubicación del proyecto, junto con la continuación de los trabajos en la Isla de Wight. La ponencia puso de relieve que las amenazas que enfrenta la especie difieren de un país a otro: en Inglaterra existe una persecución directa hacia el pigargo europeo, que se ha traducido en la muerte de varios individuos por disparos, entre ellos la del primer pollo nacido en el país en más de 200 años, un episodio especialmente doloroso para todos los implicados en el proyecto y los que trabajamos con la especie.
Enrique Murciano, coordinador del Proyecto Pigargo de GREFA; y Zoe Smith, de la Roy Dennis Wildlife Foundation.
En España, en cambio, la principal causa de mortalidad son los tendidos eléctricos, motivo por el cual el proyecto trabaja codo con codo con empresas como EDP e Iberdrola, con las que ya se han corregido más de 500 apoyos eléctricos hasta la fecha.
La reintroducción del Pigargo y su impacto turístico
Como colofón del viaje, tras el congreso el equipo del Proyecto Pigargo se desplazó a la Isla de Mull, célebre por haber sido el escenario de la primera reproducción exitosa del pigargo europeo tras su reintroducción en Escocia en 1975. Allí tuvimos ocasión de compartir experiencias con David Sexton, histórico trabajador de la RSPB y experto en la especie, y con Naomi Johns, de la Roy Dennis Wildlife Foundation, y de comprobar de primera mano cómo la presencia de esta especie ha transformado la relación de la isla con el turismo.
De izquierda a derecha, David Sexton (RSPB) Naomi Johns (Roy Dennis Wildlife Fundation), Enrique Murciano (Proyecto Pigargo GREFA) y Ernesto Álvarez (Presidente de GREFA).
Un estudio económico de la RSPB sobre Mull respalda esta impresión con cifras concretas: se estima que los pigargos atraen entre 4,9 y 8 millones de libras de gasto turístico al año, sostienen entre 98 y 160 empleos y generan más de 2 millones de libras de renta local, con casi un 29% de los visitantes señalando a estas aves como un factor determinante en su decisión de viajar a la isla. Una prueba tangible de que la conservación de una especie emblemática puede convertirse, además, en un motor económico para las comunidades que conviven con ella.
Estas experiencias aportan una perspectiva que el trabajo diario sobre el terreno rara vez ofrece: ver de cerca los resultados de un proceso de reintroducción con más de cuatro décadas de recorrido permite valorar con mayor claridad los pasos que todavía quedan por dar en España. El Proyecto Pigargo avanza en una fase mucho más temprana, pero enfrenta los mismos retos de fondo: consolidar la supervivencia de los ejemplares liberados, afianzar nuevas parejas reproductoras y lograr, a largo plazo, el asentamiento estable de la especie en el territorio. Este tipo de encuentros resulta clave para orientar las decisiones que guiarán el proyecto en los próximos años.










